Fundacion RenaSer

martes, 9 de febrero de 2016

Una de las razones por las que no se denuncia el abuso sexual infantil, es porque aunque el menor cuente lo sucedido, los adultos, familiares no le creen y lo ignoran pensando que es un invento o cuento. En ocasiones el menor incluso lo comenta como si su situación fuese el caso de otro niño, ya que a través de fantasías puede contar la verdad. Por estos motivos, es trascendental que en todos los casos los menores sean escuchados y llevados inmediatamente a realizar los respectivos exámenes médicos y psicológicos que permitan reconocer si se trata efectivamente de un caso de abuso sexual a fin de realizar la respectiva
denuncia contra el agresor.
Siempre creerle al/la niño/a!!

EL ABUSADOR JUSTIFICA DE SUS CONDUCTAS
Una de las conductas más típicas de los abusadores es la de no responsabilizarse del hecho que cometieron.
Algunos depositan la culpa en la víctima, aduciendo que fue ésta quien lo sedujo, asignándole un poder casi “demoníaco” que lo provoca y “enloquece”. Otros abusadores culpan a sus parejas, ya que al negarse a tener relaciones sexuales o no prestarles atención o cariño, los “empujarían” a cometer el abuso. Hay abusadores que dicen que no puede culpárseles porque fue “una vez” y no saben lo que les ocurrió. Otros alegan que era su forma de demostrar amor y cercanía a niñas o niños carentes de afecto.
Los abusadores necesitan convencerse a sí mismos de que existe justificación a su conducta, con el fin de convencerse de que son ellos las “víctimas” para no tener que enfrentar las consecuencias de sus actos.

La violencia sexual cometida contra la infancia, es una problemática con nefastas consecuencias tanto físicas, psicológicas y sociales; la cual no es aislada ni exclusiva de ciertos grupos sociales, registrándose en todos los niveles de la sociedad. Es una clara vulneración de derechos hacia un sector de atención prioritaria, lo que requiere un trabajo multidisciplinario con responsabilidad social para restaurarlos. Por tal motivo, la violencia sexual contra la infancia es una violación de sus derechos fundamentales, siendo una realidad en todos los países y grupos sociales; en el cual existen varias formas como el abuso sexual, acoso, violación o explotación sexual; por lo que es imprescindible un conocimiento amplio que faculte la intervención, prevención y restitución de los daños causados al niño, niña.

lunes, 8 de febrero de 2016

ABUSADORES SEXUALES ADOLESCENTES



























Hasta la década de los 80, los abusadores sexuales adolescentes no habían sido tomados en cuenta seriamente por los investigadores. Su comportamiento, a menudo fue explicado como experimentación normal o curiosidad propia de su desarrollo. Actualmente, ha aumentado considerablemente la preocupación por conocer las características individuales de estos abusadores adolescentes y sus ofensas. Reportes criminales y encuestas en Estados Unidos han determinado que los adolescentes son responsables de aproximadamente 20% de las violaciones y entre el 30 al 50% de los casos de abuso sexual infantil. Hay una subestimación del número de abusadores sexuales adolescentes, debido al alto número de violaciones e incidentes de abuso sexual infantil que permanece no reportado. Por otro lado, otros estudios sobre abusadores sexuales adultos muestran que cerca de la mitad de los abusadores adultos reportan que su primera ofensa sexual ocurrió cuando era un adolescente y, a menudo las ofensas fueron escalando en frecuencia y severidad. La mayoría de los estudios son descriptivos y limitados por ser muestras muy pequeñas. Algunos de estos estudios muestran que los adolescentes varones con antecedentes de haber sido abusados sexualmente presentan un mayor riesgo de ejercer estas conductas hacia otros niños. Otras circunstancias relacionadas son la violencia familiar, consumo de alcohol y drogas, pertenencia a una pandilla y altos niveles de comportamiento suicida.

Una de las conductas más típicas de los abusadores es la de no responsabilizarse del hecho que cometieron. Algunos depositan la culpa en la víctima, aduciendo que fue ésta quien lo sedujo, asignándole un poder casi “demoníaco” que lo provoca y “enloquece”. Otros abusadores culpan a sus parejas, ya que al negarse a tener relaciones sexuales o no prestarles atención o cariño, los “empujarían” a cometer el abuso. Hay abusadores que dicen que no puede culpárseles porque fue “una vez” y no saben lo que les ocurrió. Otros alegan que era su forma de demostrar amor y cercanía a niñas o niños carentes de afecto.
Los abusadores necesitan convencerse a sí mismos de que existe justificación a su conducta, con el fin de convencerse de que son ellos las “víctimas” para no tener que enfrentar las consecuencias de sus actos.



Algunos investigadores se han encontrado que el problema del abuso sexual infantil se relaciona más con el tipo de familia, que con los miembros de la misma. En un estudio sobre abuso sexual realizado por el Centro de Terapia de Apoyo de la Procuraduría de Justicia del DF se señala: “La familia se clasifica en cuatro tipos: integrada, desintegrada, funcional y disfuncional. 
A continuación, se presentan sus principales características y la distribución de la población estudiada de acuerdo a ellas.
Por familia integrada nos referimos a la familia nuclear (padres e hijos que viven bajo un mismo techo). Con ella se puede encontrar o la familia
ampliada (tíos, primos, abuelos). A este tipo pertenece el 42.8% de los niños considerados en la muestra.
Desintegrada, es aquella en la que la familia nuclear se encuentra desmembrada, los padres están divorciados, separados, viudos, las madres son solteras y los hijos no viven con ellos.
El porcentaje que comprende este grupo es del 44.8% ligeramente mayor que el de la familia integrada.
El hecho de que una familia sea integrada no implica que sea funcional, en la vida cotidiana existen familias desintegradas que son funcionales,
esto se reflejó en la población estudiada ya que el 57.2% de los niños procedía de familias disfuncionales. 
En el proceso de atención se pudo apreciar que los niños que pertenecían a familias desintegradas con relaciones funcionales, observaron una evolución satisfactoria. Lo contrario ocurrió con los niños de familias integradas con relaciones disfuncionales.
Cuando el menor procedía de una familia desintegrada y disfuncional, no sólo se retrasó la recuperación, sino que también se dificultó el proceso terapéutico, ya que ésta no participaba en las sesiones o dejaba de asistir a ellas, además entorpecía seriamente el trabajo psicoterapéutico y en ocasiones privó al menor de recibir este tipo de ayuda.
Los menores procedentes de una familia integrada y funcional resolvieron en poco tiempo su problemática. Se debe destacar que de este grupo se atendió a tres niños, mismos que no presentaron
alteraciones psicoemocionales como consecuencia



de la agresión sexual sufrida.
En síntesis, la clase de familia a la que pertenecen los niños es de gran importancia para su desarrollo emocional y psicológico.

viernes, 5 de febrero de 2016

ABUSADORAS SEXUALES FEMENINAS
Las investigaciones que se han realizado en el tema de abusos sexuales, mencionan que entre un 90 a 95% de los abusos sexuales son realizados por hombres. Según las investigaciones de Finkelhor y Russell, el 5% de las niñas y el 20% de los niños son abusados por mujeres. Las mujeres son igualmente responsables que los hombres en lo que respecta a golpes, malos tratos u otros tipos de violencia contra niños y niñas.
Hasta muy recientemente no habían sido vistas como abusadoras sexuales excepto en circunstancias muy inusuales y considerándolas seriamente perturbadas.
Actualmente las investigaciones sugieren que los abusos sexuales e incluso el incesto cometido por mujeres podrían ser más comunes de lo que se ha creído. La menor frecuencia de identificación de las abusadoras sexuales puede deberse a distintas razones. La actividad sexual entre una mujer y un niño o niña es difícil de identificar. Las mujeres son las cuidadoras primarias en nuestra sociedad y pueden vestir, bañar, cambiar la ropa, examinar y tocar a los niños sin ninguna sospecha. De esta manera entonces, las mujeres pueden enmascarar los contactos sexualmente inapropiados a través de actividades tales como bañar, vestir o dormir con el hijo o hija.
Las ofensas sexuales de las mujeres son más incestuosas en su naturaleza y los niños son más reacios a abrir el abuso cuando la ofensora es alguien de quien dependen física y emocionalmente. Además, en el caso de los varones que han sido víctimas, son más reacios a contarlo, influidos por estereotipos de masculinidad. Por otra parte, en general, estamos mucho menos alerta para sospechar e investigar un abuso sexual cometido por una mujer. Cuando un niño refiere que ha sido víctima de abuso sexual por parte de una mujer, lo primero que se tiende a pensar es que ha habido una mala interpretación de los cuidados suministrados o, en el caso de un adulto que fue víctima en su infancia, se tiende a creer que sus recuerdos corresponden a fantasías incestuosas.
Algunos estudios han encontrado que las mujeres abusadoras sexuales con alta frecuencia han sido o están siendo víctimas de maltrato, incluyendo el abuso sexual. Se las ha descrito como solas, con problemas emocionales y, con muy baja frecuencia, psicóticas. Ellas suelen conocer a las víctimas, tienden a utilizar con menos frecuencia la violencia y a amenazar menos para que se mantenga el secreto. En el caso de incesto cometido por mujeres se ha postulado una base en una relación simbiótica con el hijo, dificultando su diferenciación.
Según los estilos abusivos de las mujeres abusadoras, algunos autores proponen la siguiente clasificación:

Abusadora maestra/amante: Estas mujeres no consideran abusivo su comportamiento y consideran al adolescente como una pareja adecuada.
Abusadora predispuesta/intergeneracional: Son mujeres que suele actuar solas y abusan de niños de su propia familia. La mayoría de ellas han sido víctimas de abuso en la infancia.
Abusadora coercionada por un varón: Son mujeres que aceptan participar en el abuso de niños propuesto por un hombre del que se sienten amenazadas