El abuso sexual infantil es una forma de violencia sexual que atenta contra la integridad y dignidad humana de las víctimas, dañándoles diferentes esferas de su bienestar psicológico y desarrollo humano. Es un gran problema para la sociedad mundial, y aunque puede tener mayor índice de incidencia en algunas culturas, no distingue entre raza, posición económica, nivel educativo, edad, etc.Un espacio donde encontrarás atención para las personas que sufrieron abuso sexual infantil, así como información para la prevención y educación sobre el tema.
viernes, 18 de marzo de 2016
El abuso sexual infantil es una forma de violencia sexual que atenta contra la integridad y dignidad humana de las víctimas, dañándoles diferentes esferas de su bienestar psicológico y desarrollo humano. Es un gran problema para la sociedad mundial, y aunque puede tener mayor índice de incidencia en algunas culturas, no distingue entre raza, posición económica, nivel educativo, edad, etc.
Ataques sexuales en escuelas se duplicaron en los últimos 4 años, según informe oficial.
Del año 2000 a la fecha, nuestro país acumula al menos 2 mil 28 casos de ataques sexuales contra menores de edad en escuelas; una tercera parte nunca fue investigado, pese a ser denunciados; en el resto de los casos la sanción contra los agresores consistió en simples llamadas de atención, suspensiones temporales o la reubicación del atacante en otro plantel.
jueves, 17 de marzo de 2016
¿Dónde o quién nos enseña a ser padres?
Aprendemos en nuestros hogares de origen, por nuestras figuras importantes (papá, mamá, abuelos, etc..), sin embargo, los patrones que ellos nos enseñaron, pueden haber sido violentos o abusivos. Muy probablemente, ellos lo aprendieron así y lo consideran una "buena educación", lo justifican y lo reproducen en las nuevas generaciones. Esto sucede porque no conocen otra manera de "educar" o no decidieron aprender una forma basada en el amor, los límites y el respeto. Pero se ha observado que estos patrones de reproducción transgeneracional de la violencia y el abuso, sólo traen dolor y en muchas ocasiones, relaciones disfuncionales, baja autoestima, trastornos de ansiedad y de depresión. Lo mismo ocurre en muchos casos con el abuso sexual infantil, puede llegar a ser un problema que se produce transgeneracionalmente dentro de la misma familia.
De esta manera, podemos entender el por qué la violencia y los abusos (incluyendo el sexual), no los hemos podido erradicar, de hecho algunos van en asenso, porque se aprenden y se dan en el ámbito más íntimo, la familia y difícilmente como sociedad hablamos de lo que ahí pasa o entramos a defender a sus miembros.
No descalificarlos ni insultarlos como guarros o cochinos, cuando se toquen alguna de sus partes o pregunten por alguna zona íntima.
De lo contrario, considerarán que es un tema tabú y si les ocurre un abuso, no lo contarán, porque se sentirán sucios, cochinos o culpables.
Dibujo de Ivanevsky El Grande
En la Edad Media, se creía que los niños ignoraban toda noción de placer y dolor, creencia que aún perdura. Según Lloyd deMause la idea de que los niños son, desde su inocencia, inmunes a la corrupción, es un argumento defensivo utilizado con frecuencia por quienes abusan de ellos para no reconocer que con sus actos les hacen daño.
Mientras que en el Renacimiento comenzó a reprobarse la manipulación
infantil con fines sexuales, en el siglo XVIII empezó a castigarse a los niños que se masturbaban. Los más severos castigos consistían en la circuncisión, la infibulación (cierre del orificio vaginal) y la clitoridectomía.
Tanto por considerarla asexuada como por estar pecaminosamente presa de su sexo, la criatura es castigada arbitrariamente por el adulto. Con una justificación perversa, el adulto se apropia del cuerpo del niño y lo invade violentamente, sin reconocerle ni privacidad ni identidad propia y diferente. Muchas de éstas ideas aún siguen presentes en la mentalidad de los abusadores y de los que, al minimizar la gravedad de esa terrible invasión al cuerpo y al alma del niño, se transforman en cómplices. Pero, mientras que los castigos corporales todavía son justificados por muchos padres y educadores como necesarios para la educación infantil -es muy común la frase "una nalgada a tiempo...!", siempre que el abusador sexual violenta al niño en secreto, a escondidas y a sabiendas de que se trata de un acto delictivo.
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