Fundacion RenaSer

viernes, 8 de abril de 2016

Los niños tienen derecho a no dar besos ni abrazos si no quien. Respetarlos y así, ellos aprenderán a darse a respetar y lo podrán hacer cuando alguien intente hacerles daño.

Nadie nos enseña a ser padres y generalmente, repetimos el patrón que aprendimos y tuvimos como ejemplo en nuestro núcleo familiar de origen, que no siempre fue el mas sano. Sin embargo, es necesario que busquemos aprender las mejores formas de educar a nuestr@s hij@s a través de cursos y lecturas que nos puedan ayudar a tener mejores relaciones con nuestros hijos, les ayudemos a prevenir los peligros y sean más mental y emocionalmente sanos y tengan una buena autoestima. Lo importante es estar abiertos a las mejores prácticas..
El abuso sexual infantil está presente en todas las clases sociales y en diferentes circunstancias familiares. Las mujeres son más vulnerables a sufrir abuso sexual en cualquier edad, con una mayor incidencia en el caso de niñas con pocos amigos durante su infancia.
Generalmente en el abuso sexual infantil no se usa la fuerza. El adulto se aprovecha de la confianza y de la influencia que él tiene sobre el menor o del cariño que éste último siente por él. Es posible que sea amable con el menor y lo convenza, que lo amenace o lo intimide, o que le dé regalos.
No importa la forma en que la persona consiga que el menor participe en la actividad sexual:
¡El abuso hará mucho daño al menor!!

jueves, 7 de abril de 2016

El abuso sexual en la infancia tendrá consecuencias más negativas si se prolonga por un largo período de tiempo, si sucede con una persona muy cercana (con una sensación de traición), si está acompañado por agresión, si los padres reaccionan de manera negativa a la denuncia, si el niño es mayor y está consciente de los tabúes que fueron violados, y si se guardó el abuso como secreto o no.
PARA PREVENIR EL ABUSO SEXUAL INFANTIL
Nosotros los padres debemos hablar del abuso sexual infantil entre nosotros y con nuestros niños.

Entre los efectos a largo plazo (edad adulta) en el abuso sexual infantil, los síntomas de depresión parecen ser muy frecuentes, así como los síntomas de ansiedad, problemas en el funcionamiento sexual y una disminución significativa en la autoestima de la víctima asociada con conductas autodestructivas e intentos de suicidio, ataques de angustia, sentimiento de soledad, problemas en las relaciones interpersonales y familiares, mayor tendencia a ser abusadas física y sexualmente en sus relaciones futuras, problemas importantes en el funcionamiento sexual, mayor insatisfacción sexual, ansiedad y culpa sexual. Todo ello puede producir la evitación de las relaciones sexuales o una actividad sexual compulsiva y promiscua (Finkelhor, 1986; Coulborn Farrel, 1993; Martínez y de Paúl, 1993, Kempe & Kempe, 1996; O' connor y Schaefer, 1997)